Por la novena fecha del Nonagonal Final, Zona «B», del Torneo Federal «A», cayó 2-0 ante Cipolletti en el estadio Fray Honorato Pistoia y cerró una fase que quedará marcada por los números y por el creciente malestar de sus hinchas. Los goles del encuentro fueron de Andrés Almirón y Martín Peralta para la visita.
No hubo milagro ni reacción, tampoco una despedida digna. Juventud volvió a mostrar un equipo sin profundidad, con enormes problemas para generar juego y demasiadas dificultades para sostenerse defensivamente.
A los 18 minutos, Andrés Almirón aprovechó un grosero error del arquero Juan Cruz Nadal y puso el 1-0. Antes del descanso, Martín Peralta apareció para marcar el segundo y dejar al conjunto rionegrino con una ventaja prácticamente definitiva.
El «Santo» salió al complemento con la obligación de descontar, pero volvió a tropezar con sus propias limitaciones. Los dirigidos por Sergio Maza no consiguieron modificar el rumbo de un equipo que volvió a quedar en deuda con la pelota y con su gente.
Como si faltara algo para completar otra tarde de pesadilla, Matías Vicedo fue expulsado a los 28 minutos del segundo tiempo. El mediocampista no podrá estar en el debut de la Reválida, agregando otro problema a un equipo que necesita reconstruirse prácticamente desde cero.
Los números son demoledores, Juventud Antoniana terminó la fase con dos empates y seis derrotas, sin conseguir una sola victoria y con apenas un gol convertido en nueve presentaciones. Los únicos puntos llegaron mediante dos empates sin goles, ante Olimpo y Villa Mitre, el resto fueron derrotas.
El «Santo» terminó último de su zona, con apenas dos unidades, y recibió 12 goles durante esta etapa. Lo más preocupante es que ocho de esos tantos llegaron en los últimos tres encuentros. Una caída 3-1 ante Atenas de Río Cuarto y el posterior 2-0 frente a Cipolletti terminaron de pintar un cierre oscuro para un equipo que nunca logró encontrar funcionamiento.
Un gol en nueve partidos. Cero triunfos. Seis derrotas. Dos puntos. Doce goles recibidos. Son números que no necesitan demasiada interpretación.
La llegada de Sergio Maza tampoco consiguió cambiar el rumbo de Juventud. Desde que asumió en Lerma y San Luis, el entrenador dirigió 17 partidos, con:
Y si se toma la temporada completa bajo la conducción de Noce/Maza, los números tampoco son alentadores:
Una campaña que deja demasiadas preguntas abiertas justo cuando comienza la etapa en la que Juventud deberá jugarse buena parte de su futuro deportivo.
El Nonagonal ya es historia y Juventud deberá meterse de lleno en la Reválida, instancia que otorga la posibilidad de pelear por el segundo ascenso.
El Santo espera conocer a su rival para el debut. Entre los posibles adversarios aparecen Huracán Las Heras, Bartolomé Mitre de Posadas, Sarmiento de La Banda y Sportivo Belgrano de San Francisco.
El problema es que Juventud llega a esa instancia con más interrogantes que certezas. El equipo no gana, le cuesta marcar. Recibe goles. Pierde jugadores por expulsiones y sanciones. Y, además, la relación con su público atraviesa un momento de máxima tensión.
El Pistoia volvió a expresarlo después del partido ante Cipolletti, con abucheos e insultos dirigidos hacia jugadores, cuerpo técnico y dirigentes.
La Reválida ofrecerá una nueva oportunidad. Pero antes de pensar en un ascenso, Juventud necesita encontrar algo mucho más básico: una identidad futbolística que hoy parece haber desaparecido.
El Santo terminó el Nonagonal en el último lugar y con una estadística que duele nueve partidos, cero victorias y un solo gol.